Las lágrimas de los verdaderos sentimientos te liberarán de la prisión de la ilusión de la falsedad.
Hace ya mucho tiempo, en una tierra muy lejana vivía un caballero quien pensaba que era bueno, generoso y amoroso. Luchaba contra sus enemigos, que eran malos, mezquinos y odiosos. Mataba dragones, rescataba damiselas en apuros y tenía la mala costumbre de salvarlas aun cuando no lo deseaban. Era famoso por su armadura que reflejaba unos rayos de luz tan brillantes que la gente juraba haber visto el sol salir en el norte o ponerse en el este.
El guerrero sin darse cuenta había sido deslumbrado por su propia armadura, de la cual no deseaba despojarse en ningún momento, hasta el terrible momento de su oxidación, la pérdida de su brillo y la incapacidad de quitársela.
Al descubrir que es prisionero de si mismo, no le queda más alternativa que emprender un viaje en busca de Merlín, el único con pistas para liberarlo de su armadura, causante de su imposibilidad de abrirse al mundo.
El Caballero de la Armadura Oxidada (escrito por Robert Fisher) es una obra de crecimiento personal donde se relata de una manera sencilla y amena un viaje de autodescubrimiento que busca la liberación que hemos creados para dar una buena impresión externa y proteger el interior (por miedo a salir lastimados), de tal manera que se ha perdido toda concientización de la luz del conocimiento del verdadero ser.
Para lograr su objetivo el protagonista ha de recorrer el camino de la verdad atravesando el Castillo del Silencio, el Castillo del Conocimiento, y el Castillo de la Voluntad y la Osadía, para alcanzar la cima de la montaña, donde el verdadero yo resplandecerá con la verdadera luz del corazón. De esta manera el héroe se introduce más y más en las profundidades de su inconsciente liberando la verdad que cada ser humano ha aprisionado y debería liberar en el transcurso de su vida.
¿Habéis confundido la necesidad con el amor? El caballero debe responder esa pregunta, como todo individuo que desee avanzar en la senda de la verdad… ¿Cuáles son nuestras prioridades? ¿qué necesitamos? ¿qué amamos? ¿cuál es le motivo de nuestras acciones? ¿cuál es nuestra verdadera ambición?.
Aquello que nos nace de nuestra propia esencia divina, es lo que realmente queremos y no simplemente lo que nos apetece superficialmente, es una expansión y expresión de nuestros sueños y deseos originales llenos de sinceridad y faltos de escusas de racionalidad. De nada sirve el conocimiento de uno mismo, sino te atreves a utilizarlo, el ignorarlo, el erradicarlo, sólo es traición… se leal con tus ambiciones verdaderas.

![elcaballero[1]](http://www.redohiggins.com/wp-content/uploads/2012/07/elcaballero12.jpg)