Con un ahogo extremo, con sus pulmones atiborrados de agua y de extrema gravedad llegó a la unidad de Urgencia el usuario Ariel Parraguez, quien luego de unas semanas de lo anterior retornó al recinto asistencial para agradecer según él a los funcionarios que le salvaron la vida.

El hecho se produjo cuando el joven de 23 años de edad y proveniente de Lolol luego de meses de no controlarse sus problemas a los riñones en Santiago comenzó a sentir un gran malestar en todo su cuerpo al no poder respirar con normalidad lo que motivó a sus familiares a tomar la decisión de trasladarse con urgencia al establecimiento de salud de Colchagua.

Debido a la condición que presentaba como tos seca, disnea y ahogo extremo, el personal médico junto con realizarse las atenciones en Urgencia decidió  hospitalizarlo en la Unidad de Intermedios (UNI) para buscar salvarle la vida. Desde ese lugar se coordinaron a doctores, anestesista, personal de laboratorio, técnicos paramédicos para lograr el objetivo de recuperar el estado del paciente.

La doctora jefe dela UNI, Bernardita Ayala, recordó que “Ariel llegó al hospital en muy malas condiciones, muy grave, con un ahogo extremo, con sus pulmones llenos de agua sin poder respirar y aunque le administramos mucho oxígeno seguía en esa condición. Le administramos muchos medicamentos para sacarle el líquido y estuvimos horas en ese procedimiento ya que sabíamos que si no actuábamos rápido el paciente moría”.

“Al no tener muchas reacciones por parte del paciente y con los graves problemas a sus riñones que presentaba era imperioso dializarlo, pero tuvimos que tomar la decisión de trasladarlo a Rancagua o hacer las gestiones con una clínica privada, ya que el trayecto a la capital regional era un riesgo demasiado alto. Hicimos lo segundo, le realizamos todos los exámenes en nuestro laboratorio, nuestro anestesista (doctor Héctor Maldonado) le introdujo un catéter en el cuello para poder conectarlo a la máquina de diálisis y todo resultó, logrando la mejoría de Ariel”, comentó la profesional.

Ariel, asistió ayer al hospital esta vez no para atenderse sino para recorrer las unidades en las que fue atendido, mirar la cama en la que estuvo hospitalizado y para agradecer el trabajo del personal de salud: “Gracias a la labor de los funcionarios del hospital estoy vivo”.

Al llegar a la UNI se encontró con la doctora Ayala, de quien dijo “por ella estoy acá, sólo me queda agradecerle por todo lo que hizo ya que cuando llegué al hospital no podía caminar, me estaba ahogando y desde un momento perdí la noción del tiempo, todo por un problema de salud que comenzó a mis cinco años de edad. Luego de pasar por todo esto siento que la vida me da otra oportunidad y sólo me queda  agradecer al personal del hospital. Muchas gracias a todos.”

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